Los días se pasan lentamente y estás en todas partes. Vienes a mí y te abrazo, y sueño con cualquier lugar donde estemos los dos solos. Pero ese momento se acaba disipando, y la realidad me vuelve a arrastrar y me aparta de tus brazos.
Ya no conozco otra forma de vivir que no sea ver una sonrisa tuya cada día, escucharte hablar o acariciarte. A veces me conformo solo con verte un pequeño rato, pero necesito hacerlo. No verte un solo día es como perderse un eclipse o una lluvia de estrellas que ocurre muy rara vez.
Y ahora que ni siquiera puedo tocarte ni sentirte, me siento incompleta. Incompleta por completo.
No me encuentro, no encuentro mi sitio en ninguna parte. Ni aquí ni a dondequiera que vaya.
No hay comentarios:
Publicar un comentario